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La conmiseración como último recurso

noviembre 24, 2022

Noticias en Colima


Columna

El puercoespín 

Compasión  que se tiene del mal de alguien, esa es la conmiseración. Eso quiere el presidente que tengamos por la gobernadora, lástima por su persona, por su sacrificio al gobernarnos.

Si yo no viviera en Colima le hubiera creído, le hubiera dado el beneficio de la duda; sin embargo, vivo en Colima y no le creo. No le creo que haya sido amenazada, pues su comportamiento no es el de una persona que actúa bajo la presión de la amenaza. El presidente miente para tratar de salvar a un gobierno mediocre, inepto, frívolo e indolente, el gobierno de Indira Vizcaíno.

Es quizá la úlima carta que se juega Morena para lograr la aceptación de un gobierno fracasado, el gobierno de Colima.

El gobierno de Indira ni tiene cabeza ni corazón ni carácter.

Tenemos, los colimenses, un año esperando que se den muestras de estar trabajando para solucionar los problemas financieros del gobierno estatal y lo único que hemos visto es que las deudas aumentan con los bancos privados (cerca de los mil millones de pesos) y no se han enterado más de 210 millones de pesos al Ipeco y los recargos y multas que ello conlleva. 

Las cifras de Rosy Bayardo y las del director del Iffecol son una muestra de las cifras que avala la gobernadora y no son las más inteligentes que digamos.

No ha tenido cabeza para solucionar la deuda; sin embargo, para la vulgar política palaciega le sobra tiempo y tenemos un estado con un Congreso paralizado, un Ejecutivo sumido en la mediocridad y un Poder Judicial en crisis. En síntesis, un gobierno estatal con bastantes frentes abiertos y con los problemas creciendo. 

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En pocas palabras si por cabeza se entiende la capacidad intelectual para plantear solución de los problemas, pues sencillamente no la hay. También si por cabeza se entiende liderar o encabezar un programa o un conjunto de ideas –en este caso de transformación– yo tampoco lo veo por ninguna parte. Ni tiene cabeza ni hace cabeza.

No tiene corazón pues si algo ha hecho bien y en abundancia es comportarse como una frívola y carente de sentimientos ve más por su bienestar y el de los funcionarios que por los habitantes de Colima. Viaja en camionetas blindadas y rodeada de guaruras, reprime a manifestantes que buscan a sus familiares –porque para ella primero es la vialidad como es para la derecha conservadora–.

No atiende a los familiares de desaparecidos y los somete a la vulgar, fría y déspota burocracia de siempre.

No tiene corazón porque mientras los colimenses nos estamos bajo metralla del crimen organizado ella se pasa viajando a la CDMX y otros muchos destinos para hacer politiquería y buscar su proyección personal. Hasta en Colima la apodamos la gobernadora viajera. Sus sentimientos los tiene bien guardados.

No tiene carácter desde el desencadenamiento de las balaceras en Colima, aquel 25 de enero, ella nunca mostró fuerza para decir aquí estoy, nunca dio la cara, suspendió temporalmente, sus llamados diálogos por la transformación –que reinició por presiones sociales– puso a un vocero que no sirvió de nada. Nunca ha dado la cara en los momentos críticos cuando más se necesita la presencia de la autoridad, si algo ha tenido este gobierno es su incapacidad de afrontar los momentos de crisis que hemos vivido.

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Indira lo que menos es carácter, su frivolidad e indolencia están ampliamente documentados. Sus evasiones y su indolencia las ratifica día con día. Es la maestra de la evasión.

El presidente está poniendo su prestigio para salvarla, sin embargo, lo poco que le queda de aceptación terminará extinguiéndose tratando de salvar a un gobierno fracasado, que no por las adversidades que enfrenta, sino por su nepotismo y decisiones infantiles que todos hemos observado.

El presidente tuvo en Colima los mejores índices de aceptación del orden superior al 60 %, pero en actualidad en Colima tiene el más bajo índice de aprobación a nivel nacional, y a la baja, pues apenas llega a 46.1 %. La gobernadora está en el penúltimo lugar a nivel nacional, pero para ella eso es normal.

El presidente –al solicitar el apoyo por lástima a la gobernadora– insulta a quienes votamos por êl, pero también insulta a la inteligencia de todos los colimenses.

Si el confía en la gobernadora es su problema. Rescatar a alguien por lastima es signo de una desesperación enorme.

También fue patético ver en la Mañanera del 23 de noviembre  a un secretario de Marina hacer mil malabares para justificar lo injustificables, es decir, los porqués Colima está en primer lugar en: robo a casa habitación, violencia familiar y homicidios dolosos, pero por favor no le digan nada a la pobrecita porque se puede enojar, es muy sensible porque está amenazada.

También es público que Colima ocupa el segundo lugar en feminicidios; cuarto lugar en extorciones, secuestros y narcomenudeo, pero por favor no digan nada a la pobrecita porque está amenazada. 

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Colima es el sexto lugar nacional en violaciones y en la suma de los delitos se encuentra en el primer lugar, pero en caridad de dios, no le digan nada a la gobernadora porque es muy sensible, además está amenazada, la muy pobrecita. 

La pobrecita viaja a todos lados, y al parecer, cuando viaja y se exhibe en los actos políticos olvida, muy convenientemente que está amenazada. 

¿Por qué Indira, cuando viaje, poco se acuerda que está amenazada por el señor don Vaca?

Si yo no viviera en Colima les hubiera creído el cuento de que está amenazada, pero suena a demagogia y a propaganda barata que apela a los sentimientos más nobles de la sociedad, la conmiseración.

Lo único certero es que Morena en Colima se la está jugando para el 2024 y va por todo o nada. Todo indica que se quedará sin nada. 


Noticiero en Colima

Fuente

Diario de Colima